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Oficial Complemento Ejercito del Aire

8 junio, 2016 - CASOS
Oficial Complemento Ejercito del Aire

La historia anónima de este Oficial de Complemento del Ejercito del Aire asociado de la OATM, comienza en el año 2005 realizando el Curso Básico de Paracaidismo para Mandos describiendo su caso a continuación que retrata la discapacidad psicológica no baremada por extinción del compromiso laboral.

Me incorporé al Ejército Del Aire como Soldado Profesional. Mi paso como tropa profesional fue breve, por el interés que tenía en acceder como Oficial de Complemento. En Septiembre del 2003, ingresé en la Academia General Del Aire de San Javier (Murcia) como aspirante a Militar de Complemento. Después de superar el curso, alcancé el empleo de Alférez, eligiendo como destino forzoso el E.A.D.A., esa vacante tenía un perfil delimitado, es decir, que debía reunir dos requisitos: tener el curso de cazador paracaidista y tener acreditado el nivel lingüístico de inglés 3.3.3.3. Tales requisitos no los reunía y tuve que conformarme con ir destinado a esa unidad.

Al llegar a la unidad, tuve que superar un curso de instrucción, de dos meses para conseguir la “Boina Negra”, un signo de distinción que diferencia a esta unidad con el resto de unidades del Ejército Del Aire. En Enero del 2005, me obligaron a realizar el curso de Paracaidismo y lamentablemente no conseguí superar dicho curso. Aludieron “falta de confianza para saltar”, justo en el momento de embarcar en el avión. Cuando llegué a mi unidad, insistí en querer repetir el curso y me lo negaron. No obstante, según normativa legal en estos casos, el militar adquiere la situación de pendiente de asignación de destino. En este sentido, salieron publicadas unas vacantes por antigüedad, que sin llevar un año en el destino, el Teniente Coronel de la unidad J. L. F. A. me obligó a pedirlas, evidentemente sin éxito.

Mi situación en el E.A.D.A. comenzó a ser extraña, en mayo del 2005, era el Jefe Accidental de la Escuadrilla de Logística y Personal, cargo en el que hubo un vacío de poder para ser jefe de la misma, por ese motivo, nombraron como Jefe Titular al Teniente E. L. D. A. R., este teniente me apartó de mis cometidos y su actitud hacia mi llegaba a un punto en el que el acoso y la persecución se convirtieron en una realidad. Se dedicó a hacerme lo que se conoce habitualmente como “hacer la vida imposible”, esa vida imposible fue objeto diariamente de expresiones como: “Eres un inútil”, “no encajas en la unidad”,”tus compañeros no quieren tomar café contigo”, “de soldado no hacías nada”, “no tienes ni puta idea”, “eres un novato de mierda”, etc. Además de reprenderme verbalmente delante de mis subordinados y dejarme en evidencia delante de los mismos. Habitualmente iba a mi sección para hablar con mis subordinados con la finalidad de ponerles en contra de mi y preguntarles que hacía yo en cada momento, y me responsabilizó de romper una puerta blindada y más tarde se comprobó que se averió por una causa mayor.

Me amenazaba constantemente con sancionarme con arresto, hecho que consiguió por un mal entendido con mis subordinados. Este individuo me repetía una y otra vez que me escudaba en mis subordinados. Estos hechos los denuncié como quejas particulares al 2º Jefe del E.A.D.A, el Comandante J. G. H. y al Teniente Coronel Jefe del E.A.D.A . M. V. G. y éstos hicieron caso omiso de todo. Mi estado emocional se vio afectado, hasta que en mayo del 2006, el Teniente D. A. me responsabilizó de un accidente en un ejercicio de tiro en la galería de tiro de la Base Aérea de Zaragoza, en el que yo no mandaba el mismo, lo que ocurrió fue que desde mi sección se entregó por error munición trazadora y se encendió en dicha galería, ante eso argumenté que yo era el responsable por el error de uno de mis subordinados, pero que en absoluto era el culpable de ese incidente. D. A. me indicó que no me sancionaría, y al día siguiente me sancionó con reprensión escrita. Durante esa noche no concilié el sueño y a la mañana siguiente tenía el ánimo muy bajo y hablando con una compañera (Teniente enfermera ) le expliqué lo sucedido y mi malestar ante todo.

Mi compañera informó inmediatamente a mi Teniente Coronel y yo solicité conducto reglamentario, el cual, el Teniente D. A. me lo quiso denegar, por lo que redacté un parte por escrito de la situación ante el Jefe de la unidad (Teniente Coronel).

Las soluciones que determinó el mismo, fueron la solicitud de un reconocimiento médico no periódico de carácter psicológico y el cambio inmediato de escuadrilla.

A los tres meses, comenzó el proceso de ampliación de compromiso. En agosto dio lugar el trámite de audiencia y se recopiló todo mi historial militar, mis informes personales de renovación no los IPECS (éstos todavía estoy esperando conocerlos, después de abandonar la unidad, me preguntaron si los firmé, no los encontraban) y informe médico del reconocimiento médico no periódico.

Los informes personales que redactaron el Teniente D. A. y mi último jefe, el Comandante G., se basaron en lo siguiente: “Trato incorrecto con la tropa”, cosa que fue falsa y no han demostrado; “quejas particulares de mis subordinados, cosa que en ningún momento me notificaron por escrito ni verbal que alguno de mis subordinados dieran parte por escrito de mí; “informes negativos de mis superiores”, cosa que fue también fue falsa, puesto que al principio tuve a un Comandante y se fue a los tres meses de cambio destino y no pudo hacer el informe anual y en ningún momento me informaron de supuestos informes por debajo del 5 de nota media.

El informe médico emitido en el Hospital Militar de Zaragoza, determinó unas descompensaciones en la conducta revisable en un periodo de seis meses.

En septiembre, se reunió la junta de evaluación sin notificación y sin saber quiénes la componían. El 25 de dicho mes, por resolución en el Boletín de Defensa, causé baja por finalización de compromiso (sin previo aviso de 2 meses, según normativa legal existente).

En 2009, salió la sentencia de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal de Justicia de Aragon desestimatoria.

En definitiva, han transcurrido casi 10 años y actualmente estoy desempleado.

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